La idea era que el periódico tuviese una frecuencia de salida bi-mensual, pero fue imposible. Llevaba demasiado tiempo la recopilación de los artículos y el montaje de la maquetación.
En el periódico escribiamos todos. Incluso para que pareciese que teníamos más colaboradores, algunos nombres eran inventados.
El primer número salió en noviembre del 89. ¡Qué paliza! Pero mereció la pena.
La verdad que todo se hizo un poco deprisa, porque lo que quería era salir, estar presente. Y eso se cumplió.
Hubo un segundo e incluso un tercer número. Cuarto de carrera se saldó con 2 asignaturas para verano. Después de todo no estuvo mal. En el año 1990 acumulé bastante experiencia, pero se me quitaron en parte las ganas de las aventuras empresariales. Aunque pienso que quién sabe hasta dónde podría haber llegado.
Con el dinero que gané, me pagué un curso de 1 mes en Nueva York estudiando inglés, había que pensar en el futuro.
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