Estando en tercero de carrera, le propuse a mi padre que para qué ibamos a pagar a un contable, que ya podía llevar yo la contabilidad.
Y a ello me puse. Seguí el esquema de trabajo de la gestoría que nos habia llevado hasta entonces la contabilidad y como ellos seguían llevándonos los temas fiscales, pues algo de apoyo tuve.
Para mí fue muy importante esta etapa, tanto en aquel momento en el que puse en práctica bastante de lo aprendido en la carrera, como después para aprender qué cosas hice bien y qué cosas hice mal.
Seguí unos cuantos años llevándo yo la contabilidad. En realidad lo hice hasta que mi hermano, que también estudió empresariales, pudo empezar a hacer el trabajo. Teniendo en cuenta que le llevo 5 años y que debió comenzar en 2º de carrera (la suya ya fue con el plan de estudios de 4 años) debí estar unos 7 años.
Ni que decir tiene que este trabajo ya sí fue remunerado. Aunque bueno, en un principio parte de la remuneración fue para devolver lo que mi padre me pagó de la deuda contraida en la fiesta de fin de año que organizamos depués del éxito de la primera. Perdimos 750.000 pesetas (4.508€) entre tres amigos. ¡No siempre se tiene éxito!
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